Vectores y tendencias en las organizaciones


El coste energético, y en especial
el precio del petróleo, supone casi
un tercio de los costes del transporte.
Si a esto se añade que el coste medioambiental se tiene que repercutir sobre los productos, ambos aspectos condicionarán en el futuro el diseño
de las cadenas logísticas de distribución. En la imagen, vista aérea de la terminal intermodal de Tepsa en el puerto
de Barcelona.

El sector logístico se halla sujeto a una serie de factores de índole socioeconómica y tecnológica que están propiciando un cambio en su funcionamiento. Por un lado, el refuerzo de las políticas europeas centradas en la sostenibilidad, el medio ambiente y la seguridad; por otro, la necesidad de implantar nuevos modelos energéticos que palien la falta de los recursos económicos financieros en un contexto de aumento de la demanda y auge de los sectores emergentes.

En este sentido, la primera variable que hay que considerar es el coste energético, y especialmente el precio del petróleo, que supone cerca de un tercio de los costes del transporte, y provoca incertidumbre en el diseño de las cadenas logísticas. Si a ello se le suma el agotamiento progresivo de dicho recurso, resulta evidente que en las próximas décadas la energía determinará la inestabilidad de las cadenas de suministro y puede transformar conceptos lógicos que parecían indiscutibles.

La energía también se vincula a las exigencias medioambientales, a las cuales las estrategias de las empresas han de responder necesariamente. Si los costes medioambientales repercuten sobre el producto, condicionarán el diseño de las cadenas de distribución. Las empresas deben decidir estratégicamente dónde ubicar las instalaciones con relación al mercado y los proveedores para minimizar los transportes. Incluso deben valorar el desplazamiento de los trabajadores a los centros de producción, ya que el vehículo privado, junto al transporte de mercancías, son los principales causantes del efecto invernadero y el cambio climático. También será necesario que las organizaciones respondan a la concienciación progresiva de los ciudadanos incorporando la sostenibilidad a su cultura corporativa. No obstante, resulta plausible que en las próximas décadas la dependencia del petróleo se haya reducido sustancialmente y que el desarrollo de las energías renovables, que en 2011 ya generan cerca del 20 % de la producción eléctrica en España, y los adelantos tecnológicos dibujen un escenario que facilite la actividad económica. En el país más contaminado del mundo, Estados Unidos, rectificando políticas anteriores, el presidente Barack Obama manifestaba a principios de 2011 el compromiso de rebajar la dependencia del crudo mediante la inversión en energías limpias, y subrayaba la intención de reducir para el año 2025 en un tercio las importaciones petrolíferas, que en ese momento eran de once millones de barriles diarios.

Por otro lado, la progresiva conexión de todo el planeta a internet y la digitalización de la información tendrán repercusiones muy importantes. A los cambios internos en las organizaciones empresariales hay que añadir el fuerte impacto sobre las propias redes de distribución.

Una sociedad universalmente conectada facilita el intercambio de ideas y conocimientos y democratiza la información por más que los poderes traten de controlarla. De hecho, ya tiene un papel clave en los cambios políticos alrededor del mundo. En este mismo sentido, no se pueden infravalorar los factores geoestratégicos de un mundo que también aborda revoluciones pendientes y en el que la seguridad se utiliza como eje político desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. La crisis permanente de Oriente Medio y las convulsiones del mundo árabe pueden condicionar seriamente el suministro de petróleo o el transporte marítimo a través del canal de Suez, punto vital de los flujos de mercancías con el sur-este asiático.

En conclusión, los modelos de negocio de las organizaciones deberán integrar tres componentes esenciales: el económico, el social y el medioambiental. Las empresas no podrán limitarse a contemplar los aspectos económicos, sino que el medioambiente y la responsabilidad social corporativa también se globalizarán progresivamente en función de los cambios sociales y políticos. Se hará más evidente una oferta global que originará colaboración empresarial, de modo que ganarán importancia factores clave como la necesidad de aportar valor y la innovación de productos y servicios.


Variables de cambio en el sector logístico
Factores medioambientales, sociales y económicos

• Los nuevos modelos de crecimiento demográfico que afectan a la demanda, la planificación del territorio y las inversiones en infraestructuras.

• El aumento del consumo en mercados y sectores emergentes.

• La gestión más eficiente de los recursos económicos escasos.

• El refuerzo de las políticas europeas centradas en el medio ambiente y la seguridad.

• La importancia de los sistemas de gestión e información a través de internet.

• Los nuevos modelos de comercialización y distribución.

• La necesidad de una oferta global que origine integración y colaboración empresarial.

• Los nuevos objetivos estratégicos: valor, innovación y competitividad.